Un mensaje de felicidades a todas las madres hondureñas

Como una elegía

Mamá ya tiene canas, mal humor y biznietos,
se levanta más tarde,
confunde días y fechas,
habla sola,
oye menos,
se le quema el arroz,
no ve sin los anteojos,
se sabe de memoria las telenovelas,
camina a duras penas
y sólo sale a misa.

Señora
(piedra viva
en mitad
del camino de la muerte)
yo la quiero como a una quinceañera.

 

Rigoberto Paredes.